viernes, 6 de enero de 2012

Ética y ciudad: Hamburgo premio a la ciudad, verde en 2011.



Colgarse la etiqueta de “ciudad sostenible” es uno de los retos actuales que más problemas plantean a la ciudadanía. Es por ello, así como por la consideración de esta como una de las ciudades alemanas que más merece incluir en un itinerario turístico, Hamburgo me ha parecido la selección idónea para encuadrar dentro de una ética ecológica. 

Galardonada por la Comisión Europea con el premio a la ciudad verde en 2011, la segunda ciudad más grande de Alemania puede reconocerse como digna de envidia de las restantes del continente. La utilización de energías renovables, sustituyendo en numerosos casos a la contaminante eléctrica, permite beneficios notables en aspectos que van desde el clima hasta la economía y el desarrollo. De igual forma, posee una gran cantidad de espacios verdes, siendo uno de los principales el Stadtpark. 

No obstante, la mayor innovación creada para sustentar esa imagen ecologista de la metrópoli es el plan eco denominado como Hafencity. Un diseño muy ambicioso, en pleno apogeo y desarrollo, y llevado a cabo para equilibrar (en la medida de lo posible) el enorme peso del crecimiento industrial, y así poder presumir de ser verdaderamente una ciudad verde. 

Desde cafés y restaurantes hasta coches eléctricos, pasando por una mejora en progreso en el transporte público respetuoso con el medio ambiente, así como coches eléctricos, edificios restaurados o utilización de residuos para producir energía; esta ciudad alemana recoge un importante valor añadido, que junto con el lago Alster, el río Elba o St. Nikolai (entre otros) permiten que sea un destino turístico muy atractivo. 


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