miércoles, 23 de noviembre de 2011

Barcelona: la magia de la primera gran ciudad de unos zapatos vagabundos.


barcelonaconlaura.blogspot.com

En ocasiones, las ciudades están dotadas de tanta magia, que a primera vista se escapa a nuestros ojos. Es así, y tomando Barcelona como referencia de las primeras entradas de mi blog, como quiero mostraros tan importante ciudad desde los ojos de una escritora natal de la misma: Carmen Laforet.

Concretamente voy a referirme a Nada, una novela que lo que pone de manifiesto es la descripción que la autora tiene de la ciudad. Una ciudad en la que se estableció en el contexto de la posguerra civil española. Una descripción sobre su adolescencia con descripciones atractivas de una ciudad mágica que supo sobrevivir a las cicatrices de una guerra, traduciendo la negatividad de sus calles en un aire de renacida alegría.

Se ha engrandecido, con sus monumentos, con sus Ramblas, llenas de luz, flores, pájaros… Laforet nos muestra una Barcelona íntima, con piedras antiguas permanentes en su barrio gótico. 



PRÓLOGO (P. 23) Nada:
Soliaria, buscaba mi Barcelona. y, como he dicho, su vida a mi manera, pero más íntimo aún era mi encuentro con sus piedras viejas, su gran latido de siglos en el barrio Gótico... La Barcelona modernista no tenía cabida en mis itinerarios. La eflorescencia misteriosa de las piedras de Gaudí (que hoy me parecen consustanciales al amplio espíritu de Barcelona) no sólo no llamaba mi atención, sino que quizá, por rebeldía contra mi abuelo (pintor) y mi padre (arquitecto), que lo admiraban, borraba esa arquitectura de un plumazo. Me parecía horrorosa, de mal gusto anticuado. No la veía...

Santa María del Mar, con su primitivo gótico catalán, me fascinaba. Los alrededores del puerto. Las Atarazanas (entonces cerradas), la calle de Montcada, con sus viejos palacios semirruinosos. También me sentía orgullosa de pertenecer a una tertulia de chicos que hacían su servicio militar en recuperación artística. En sus horas fuera de servicio, podíamos reunirnos nada menos que en el palacio de la Virreina, barroco puro, en la rambla de las flores. Los jóvenes soldados y su jefe inmediato, el crítico de arte Monreal, me hablaron de Barcelona, sus misterios del pasado y los proyectos de sacar a la luz antiguos sillares romanos, cimientos del gótico. También me llevaron a lugares prohibidos al profano, como el monasterio de Pedralbes , para admirar los frescos de Ferrer Bassa.

Y, sin embargo, de alguna manera misteriosa, Barcelona está en Nada. No sólo lo sé porque yo lo vea, sino porque tantos otros han visto también esos recuerdos míos y me han comunicado su impresión de ellos (…) Barcelona, en mi obra, es un fantasma que aparece por sugestión singular a los ojos de algunos lectores y, desde luego, a los míos. Pero que cuando quiero apresarla en textos -en un alarde de erudición muy impropio de mí- se esfuma y me deja sin referencias para dar una charla sobre ella.



LAFORET, CARMEN; 2007; Nada; (Austral, Madrid).
   

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